Resultado: a continuación se
propone una nueva definición para turismo de aventura:
El crecimiento del turismo de aventura viene acompañado de una gran
variedad y disponibilidad de productos de turismo de aventura en el
turismo y viaje de aventura internacional. Esta investigación trata de
encontrar una definición global del turismo de aventura desde la
perspectiva de los proveedores para así formar un marco conceptual para
la aplicación empírica. Un análisis cualitativo de las teorías de
las recreaciones o tiempo libre del pasado ha identificado seis
elementos variables principales que definen al turismo de aventura.
Junto con estos seis elementos, se estudian varias definiciones
alternativas de turismo de aventura, como una herramienta corriente para
medir y segmentar el mercado del turismo de aventura.
Desde fines de la década del sesenta, los estudios sobre el
marketing de turismo y viajes se vieron enfrentados con nuevos y
crecientes desafíos provenientes de cambios sociodemográficos tales
como un mayor poder adquisitivo per capita y un aumento del tiempo
libre. Un público perspicaz con mayor experiencia en viajes se ha
beneficiado de medios de transportes más convenientes y económicos y
de tecnología avanzada (Chon & Singh, 1995; Jefferson, 1995;
Edgell, 1996.) Esto se traduce en cambios sustanciales en la demanda de
viajes y tiempo libre y en las normas del mercado internacional de
viajes en los noventas (Hall & Weiller, 1992; McCarville &
Smale; Tourism Canada, 1995.) Hemos sido testigos de un
sorprendente crecimiento en algunos segmentos específicos de turismo
como el "ecoturismo" (Cater & Lowman, 1994), "turismo
de naturaleza" (Whelan, 1991) y "turismo de interés
especial" (Hall & Weiler, 1992) para brindar a los sofisticados
viajeros de hoy "los medios y voluntad para viajar,"
(Jefferson, 1995.)
Mientras los costos del viaje siguen siendo un determinante
importante al tomar una decisión, la satisfacción del turista aumenta
en importancia (Krinppendorf, 1987.) Un verdadero producto de turismo
debe brindar algo extra además del valor del dinero para poder atraer
al turista a realizar algo satisfactorio. Esto ha llevado a un gran
cambio en las nuevas modalidades de la elección de vacaciones para
acomodar la creciente variedad de intereses y actividades para el tiempo
libre (Hall & Weiler, 1992) y las vacaciones "orientadas en la
experiencia." El turismo de aventura ganó más popularidad entre
los viajeros sofisticados de hoy quienes quieren
"experimentar" las vacaciones antes que pasarlas sentados en
un ómnibus de turismo (Black & Rutledge, 1995; Madrigal, 1995; Tourism
Canada, 1995; Vellas, 1995.)
En el turismo de aventura, se ha unido el interés creciente de los
viajeros por experimentar vacaciones "activas" con el rápido
crecimiento en la fabricación de equipos y la extendida capacidad de
los operadores comerciales, incluyendo a los comerciantes de
indumentaria y equipos y a los minoristas para brindar productos de
viajes "de actividad" más variados. Pareciera que Estados
Unidos y Australia encabezan tales esfuerzos (Hall, 1992.) En la
actualidad el turismo de aventura se ha convertido en uno de los
segmentos del mercado de turismo de crecimiento más rápido y ha
aumentado su alcance y atractivo en el turismo y viaje internacional. La
variedad y disponibilidad de los productos de turismo de aventura para
una amplia gama de intereses y habilidades pareciera no tener límites.
El turismo de aventura se promueve en varias regiones tales como la
ANSA (Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático, ASEAN en
Inglés), donde los recursos turísticos dependen en gran medida de los
ambientes naturales menos desarrollados (Hall, 1989.) Se espera que el
turismo genere un impacto importante en las bases económicas nacionales
limitadas en estas regiones. Aparte de los destinos tradicionales de
largo trayecto como Kenia o Nepal, la mayoría de los operadores más
importantes (es decir, Backroads, Mountain Travel-Sobek, Overseas
Adventure Travel y Wilderness Travel) incluyeron más destinos en
Indochina en los itinerarios de aventura. En el cuadro I se observa los
programas de aventura conocidos que en la actualidad se ofrecen en la
región del Pacífico Asiático.
Es difícil de medir la magnitud de esta industria. Nadie está
seguro de qué es lo que se tiene que medir y de cómo debe hacerse.
Para abordar estas preguntas, debería haber: (1) una definición de
turismo de aventura como una herramienta para medir y (2) un marco
conceptual para la presentación e interpretación de la definición. Si
bien se llevaron a cabo varios estudios en el campo de la recreación o
tiempo libre bajo los nombres de "recreación de aventura",
"aventura mayor", "actividades de desafío mayor",
"actividades al aire libre" y "recreación de
riesgo" (Ewert, 1989), es poco lo que se informó sobre el turismo
de aventura. En realidad, al distinguir entre recreación de aventura y
turismo de aventura, el campo de turismo de aventura sufre las mismas
dificultades como otras áreas de turismo con respecto a la falta de una
definición global.
Henderson (1994) sostenía que los objetivos principales de la
investigación deberían ser "tanto para relacionar las
informaciones en teoría o para generar una teoría a partir de las
informaciones". Para sostener un conocimiento nuevo y existente, la
teoría debe brindar un marco conceptual, para que se pueda interpretar
el conocimiento para la aplicación empírica de una manera integrada.
Lamentablemente, las críticas sobre teoría en turismo han variado
desde una falta de teoría hasta una pobre calidad teórica. Iso-Ahola
(1986) se lamentaba de una falta de amplios conceptos teóricos en el
estudio sobre turismo (tradicionalmente entendido como "tiempo
libre") sosteniendo que los estudios se centraban demasiado en la
práctica y poco en la teoría.
Además de carecer de una base teórica, el estudio sobre turismo
también se vio enfrentado con diferentes inconvenientes metódicos y
limitaciones en los ensayos prácticos (Schueft, 1993) Si se considera
la naturaleza del turismo, siendo tan activo y orientado a la industria,
la investigación es muy útil cuando contribuye a la aplicación
empírica y ayuda a entender y a abordar temas gerenciales. Tal como lo
sugirió Henderson (1994), las teorías, los marcos conceptuales y las
aplicaciones empíricas deben estar estrechamente relacionadas de manera
integrada para que "la teoría guíe a la investigación o la
investigación a la teoría."