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29 de mayo 2003
Ascenso al Ojos del Salado: comunión con la naturaleza
Por: Salomé González
Llego a Copiapó el viernes 13 a las 9.00 AM, veo alojamiento y voy a Sernatur a confirmar la inscripción a la ascensión. Aprovecho el día para hacer las últimas compras, revisar por enésima vez todo mi equipo y conocer Copiapó, la ciudad más antigua de Chile, fundada por los españoles sobre un caserío diaguita. La plaza tiene muchos árboles de pimientos plantados en 1880 terminada la guerra del Pacífico. También posee unas estatuas preciosas en mármol de carrara.
El museo mineralógico es una sorpresa, con una colección soberbia de piedras, rocas y minerales extraordinarios. Hay un trozo de material extraterrestre de 79 kilos encontrado en el desierto. Conozco a un singular y extraño ser dedicado a cazar meteoritos, pienso, hasta bien entrada la conversación, que está medio chiflado, pero es tal el conocimiento de las rocas que tiene que estoy admirada por su extraña profesión. El recorre parte del altiplano en busca de piedras caídas desde el espacio, certifica su procedencia y las vende especialmente a los americanos y japoneses. Estos a su vez las comercializan en el mercado esotérico tan de moda en las últimas décadas. Con esas piedras se fabrican una serie de amuletos y joyas con energías siderales y poderes especiales. Este trabajo le depara muy buenos resultados a este cibernético buscador.
Visito el Instituto Mineralógico Teplinsky y corroboro la historia y sorpresa nuevamente cuando me confirman que es verdad y que la relación de superficie por cantidad de meteoritos caídos es la más alta del planeta en toda la región de Atacama. También es verdad el singular comercio esotérico galáctico. Cómo cambian los tiempos; antes eran los pirquineros, ahora son buscadores de meteoritos.
SABADO 14:
A las 9.00 AM. nos reunimos en Sernatur, donde nos presentan a las autoridades de la ciudad. Hay fotos, entrevistas y discursos, acompañados de un suculento cóctel. Me siento extraña con tanta divulgación de la ascensión, pero todo esto hace que la ansiedad propia de la expedición se diluya entre las luminarias para las fotografías, grabadoras, entrevistas, canapés, pasteles varios y muchos jugos deliciosamente naturales.
Una vez terminado el cóctel nos dirigimos a otra sala donde Maximiliano Martínez y personal del ejército nos dan las pautas a seguir durante los 9 días siguientes de la ascensión. Nos entregan un programa escrito de la expedición, recomendaciones, y pasamos a un control médico. Una vez comprobado nuestro excelente estado de salud, nos embarcamos en un minibus con nuestras pertenencias a las 15.00 horas, rumbo a la laguna Santa Rosa, a 3.600 msnm. El camino es impresionante, rocoso y seco, con todas las gamas imaginables de cafés y amarillos, lleno de sorpresas y contrastes. Así como hay grandes y modernas compañías mineras también hay pequeños caseríos y chozas que se resisten a desaparecer.
Nos detenemos en las ruinas de Puquios en plena precordillera. Puquios era un pueblo minero con más de 5000 habitantes, estación de ferrocarril y hasta con alcalde. A partir de los años 30 los mineros abandonaron este sitio. Se pueden observar los restos de casas, plantas industriales y el cementerio. Las casas eran de adobe y todavía se puede imaginar el diseño del siglo pasado.
Llegamos por fin a la Laguna Santa Rosa, ubicada en la depresión de los salares y conectada con el salar de Atacama hacia el norte, hay una gran población de flamencos, un refugio de CONAF y suelen aparecer guanacos y vicuñas. Sólo vemos flamencos con sus tenidas rosadas impecables buscando alimento bajo las aguas de color esmeralda intenso y el blanco de la sal. Como si fuera poco, al fondo esta el Nevado Tres Cruces con su imponente altura de 6.753 msnm., el Macizo Tres Cruces con 6.601 msnm., y El Muerto con 6.476 msnm.
Nos organizarnos por cordadas y armamos las carpas. Una vez ordenado y armado el campamento vamos a cocinar, conversar e hidratar con los CONAF en la carpa comedor para luego irnos a descansar. Es curioso que después de esta oportunidad no volvimos a ver a los CONAF nunca más, parece que se transformaron en flamencos y literalmente se echaron a volar.
DOMINGO 15:
Desayunamos y partimos a nuestra aclimatación, subimos el cerro Siete Hermanos u Ojos de Maricunga de 4.700 msnm., el ascenso es lento, la pendiente suave y una vez en la cumbre a la que llegamos todos sin dificultad, tomamos las fotos de rigor y encontramos unos trozos muy pequeños de restos de cerámicas pintadas. El tiempo está ideal ni frío ni calor. Comenzamos a descender disfrutando del sol, el paisaje y el viento tibio.
Llegamos de regreso al campamento de la Laguna Santa Rosa a las 16.00 PM. Bruno baja con muchas dificultades y Sebastián debe esperar y apoyarlo en su descenso. Nos reponemos con un suculento almuerzo en la carpa-comedor que más parece carpa de circo incluidos en ella los supuestos domadores, animales salvajes, fenómenos, trapecistas y más de algún señor Corales. Me da risa, hasta llegan paracaidistas y son de verdad. Es divertido estar aquí, a cada rato entran y salen singulares personajes y cada uno aporta a esta simpática tertulia.
Después desarmamos el campamento para trasladarnos hacia la Laguna Verde a 4.200 msnm. Viajamos tarde y llegamos de noche a Laguna verde, la dotación de carabineros nos recibe cordial y amablemente y sobre todo alegres, nos dan alojamiento y nos turnamos para cenar junto con ellos . Me impresiona la soledad en que permanecen y el tiempo que llevan aquí. Nos adaptan una pieza que sirve como hospital de campaña, bodega y refugio del viento. Organizamos nuestros equipo y el dormitorio. Hay un perro muy simpático, se llama Rocky que está tan feliz como los uniformados al ver que nos quedamos. No deja de contonearse al ver que comenzamos a distribuirnos por el lugar. Me da mucha risa su actitud entre alegre y nerviosa no sabe o no puede controlarse, salta, corre, se muerde la cola, nos muerde a nosotros, se tira sobre las mochilas, sale y entra a la habitación, es reconfortante y contagiosa su alegría. Esta perfectamente aclimatado, corre sin problemas, mientras nosotros nos movemos como caracoles, lentamente para no agotarnos demasiado. Luego de una agradable conversación, y una rica cena nos vamos a dormir con Rocky por supuesto. Nos cuentan los carabineros que no miremos en menos a Rocky, porque existió un perro que hizo cumbre en el Ojos del Salado, se llamaba Silver y hay una hermosa fotografía de él en el lugar.
LUNES 16:
Rocky comienza a bostezar ruidosamente a las 7.00 AM., me da risa lo bullicioso de sus bostezos, parece que lo hace a propósito, para que despertemos pronto. Le hacemos caso y comenzamos a turnarnos para desayunar. Salimos para continuar con la aclimatación esta vez hacia el cerro Mulas Muertas, 5.500 msnm. Ahora nos acompaña personal del ejército que llegó durante la noche.
Bruno continua mal, a pesar que le aplicaron oxígeno, por precaución se lo llevan a un lugar de menor altura y más seguro para su salud al igual que a un militar. Dos menos a los 4.200 msnm.
De día, la inmensidad de la Laguna Verde, sin vida aparente, es colosal, las aguas son de color turquesa y está rodeada de volcanes nevados. El que impone su presencia por supuesto que es el Ojos del Salado. En las riberas hay extrañas capas de color producto de los sucesivos aportes volcánicos de lava y cenizas. Hay también afloramiento de aguas termales. Me parece increíble que por estas soledades ingresó Diego de Almagro en 1536, con razón sobrevivieron tan pocos, el día está completamente despejado pero el viento enfría hasta los pensamientos.
Seguimos subiendo y noto con preocupación que por cada paso que dan mis compañeros , yo doy casi cinco. Voy como en banda, no avanzo a la par del resto. Pero igual ya estamos en plena marcha y sigo igual, lento pero seguro. De regreso, Cristián, el camarógrafo, se siente muy congestionado por un resfrío. También lo regresan a Copiapó. Tres menos. Ordenamos, limpiamos y guardamos nuestros equipos para abandonar este agradable y protegido refugio.
MARTES 17:
Cargamos los camiones nos despedimos de los carabineros que también están felices porque al fin llegaron sus relevos.
Nos trasladan junto a nuestros equipos en camiones militares, el camino se va transformando en un verdadero infierno y los camiones avanzan lenta y sinuosamente igual como se desplazan las culebras sobre la arena. En varias ocasiones hay que retroceder y volver a intentar abriendo una nueva huella. Luego continuamos sobre terreno espantosamente rocoso, me parece increíble que los vehículos avancen en medio de este mar de piedras sueltas y rocas.
Llegamos hasta los pies de unos extensos arenales donde nos dejan para que continuemos a pie hasta el refugio Atacama a 5.100 msnm para lograr una mejor aclimatación. Muchos están felices de bajar de los camiones. Tras varias horas de caminata llegamos al refugio, es un containner muy pequeño y tiene cuatro literas. Soy la última en llegar y escucho una algarabía sorprendente para la altura en que estamos. Son un grupo de franceses que saltan, gritan y se alegran en demasía al ver presencia femenina. Me causan mucha gracia sus saltos y gritos, recuerdo a nuestro perro amigo Rocky. Se autonombran "comité de recepción del refugio Atacama". Son muy simpáticos, galantes y sobretodo muy románticos. Brindamos con ellos que lograron la cumbre el día anterior. Es muy cordial, alegre y gentil la recepción de su parte.
Ricardo nos impresiona con el despliegue de equipos y sistemas comunicacionales, instala antenas y aparatos por todo el campamento para realizar sus transmisiones. Se nota que esta feliz comunicándose con medio mundo.
Seth, uno de los norteamericanos presenta severos signos de puna y es transportado con Juan Pablo al refugio Murray donde está instalada la ambulancia del ejército. Cinco menos a los 5.100 mts. Armamos las carpas, cenamos, nos controlan médicamente y nos vamos a dormir.
MIERCOLES 18:
Desayunamos tranquilamente y partimos hacia el refugio César Tejos a 5.750 msnm, porteamos equipos, comida y agua para dejar en este lugar y aclimatarnos. Ascendimos durante cuatro horas aproximadamente. Antes se podía llegar en vehículo hasta el mismo refugio Tejos, pero como nevó tanto durante el invierno se formaron muchos penitentes que hicieron desaparecer parte del camino.
Este refugio es más amplio que el Atacama, también es un containner donde hay seis literas, un pequeño comedor con mesa, bancas y otro espacio que sirve de cocina y para guardar alimentos. Afuera hay muchos penitentes que proveen de agua en caso necesario.
Preparamos una liviana cena y regresamos al Refugio Atacama a dormir. En la carpa comedor está Claudio esperándonos con un almuerzo delicioso. Me admira su dedicación, se esmera hasta para cocinar.
Alejandro regresó muy cansado y decide no continuar subiendo al día siguiente. Seis menos.
JUEVES 19:
Descansamos hasta tarde, desayunamos tranquilos y partimos nuevamente hacia el refugio C. Tejos, esta vez para quedarnos a dormir ahí.
Una vez en el refugio cenamos y nos hidratamos preparándonos para salir muy de madrugada hacia la cumbre. Llegó Gastón Oyarzún y fue muy agradable contar con su compañía y la de sus amigos. Me siento más feliz aún porque viene con Teresa, y ya seremos dos las mujeres en la cumbre. Pocos fueron los que logramos dormir, la falta de oxígeno, el frío y la ansiedad del ataque a la cumbre hizo que permaneciéramos solamente estirados en nuestros sacos. Los que no tenían espacio en las literas se tiraron al piso y los que lograban encontrar espacio no tendrían mucho oxígeno disponible en el lugar y mejor armaron sus carpas afuera.
El refugio esta lleno y aquí sí que se siente lo de "masiva". Acordamos salir a las 4 AM, menos Erik y Sebastián que irán primero para instalar la cuerda en los últimos metros hacia la cumbre. También acordamos dar como hora máxima de ascensión las 13.00 horas PM.
VIERNES 20:
A las 3.00 AM comenzamos a prepararnos el desayuno y arreglar los últimos detalles para irnos hacia la cumbre. Partimos a las 4.00AM hacia nuestro objetivo. La noche está preciosa, de una claridad increíble; al menos yo no usé linterna. Ascendemos por grupos lentamente. Hay que cruzar un pequeño campo de penitentes y encuentro a Luis sentado en una roca le duele mucho la cabeza. No continuará subiendo. Siete menos.
Veo como todos se van alejando, pero no puedo evitar detenerme a contemplar tranquilamente el cautivador espectáculo. Ya comienza a amanecer y el cielo se torna de un violeta azulado precioso, hay estrellas simulando un inmenso papel de regalo con nosotros y el Ojos del Salado dentro. Vamos por la ladera opuesta a la salida del sol pero siento la presencia de su salida. Debo concentrarme mucho para no distraerme demasiado, cosa muy difícil al mirar más arriba, hacia las rocas, como el sol ya las ha bañado, pareciera que la luz las atravesó y se transformó en una infinidad de brillos y resplandores sobre la superficie. No tengo a nadie tan cerca para comprobar si me estoy rayando con tantos rayos, son visiones o todos esto es real. Van apareciendo una infinidad de colores mezclados entre el violeta y el amarillo anaranjado del sol. Los colores son tantos, variados y maravillosos que resultan indescriptibles y supongo que por eso nunca he leído o escuchado sobre ellos en relatos de montaña.
El frío hace que me duelan demasiado las manos y decido guardar los bastones para protegerlas dentro de los bolsillos de la parka. Está muy frío y el viento fuerte y gélido, hace sentir más frío aún. Viene bajando Carlos que no soporta el frío, le duelen los dedos de sus pies, y las manos, tampoco seguirá ascendiendo. Ocho menos.
Divisamos un gran nevero que se debe cruzar con crampones, sigo a Jorge Rojas que me indica evitarlo subiendo más todavía y lo bordeamos por la parte superior. Agotador, pero más seguro que ir por el hielo. Así continuamos el ascenso ahora por terreno muy arenoso y resulta lento, difícil y pesado avanzar. A la hora más o menos llegamos al famoso cráter. Es grande y está cubierto de hielo y nieve, la superficie se ve pareja y da la sensación que si metemos mucho ruido se destapará como una lata de cerveza. Cristián y Jorge sacan la bandera chilena entregada por la Intendenta para que nos tomemos fotografías. Me da gusto lo orgullosos que están ambos sosteniendo la bandera envueltos en sus emplumados trajes. Cristián trae las fotos de sus maravillosos hijos y los pequeños participan con él en el ascenso. También pusimos la bandera de Sernatur y continuamos con fotografías. Pedro se apuna, está mareado, habla incoherencias y apenas se sostiene en pie. Es increíble lo brusco en su cambio de estado. Su agotamiento es extremo. Dentro de lo que se puede llamar rápido a esta altitud, Sebastián, Erik y Yerko, que ya hicieron cumbre, lo acompañarán y ayudarán en el descenso. Nueve menos a 6.600 mts.
La mayoría alcanzó la cumbre antes de las 13.00 horas como estaba previsto. Nosotros llegamos al cráter cerca de las 13.00 PM. Sebastián nos dice que ya son más de las 13.00 horas y que la fuerza del viento aumenta, lo que hace más riesgosa la escalada en los últimos metros. Debemos evaluarnos para seguir o de lo contrario llegamos hasta aquí no más, 6.600 msnm.
Nos hidratamos, comemos, descansamos y como ninguno siente malestares de ninguna clase, decidimos a pesar del dicho "soldado que se arrepiente sirve para otra guerra", continuar subiendo. Estoy feliz de compartir con Cristián y Jorge, si alguno decide no continuar, los tres deberíamos bajar. Seguimos y nos encontramos con Gastón Oyarzún y su grupo que vienen regresando de la cumbre. Nos anima y nos dice que lo intentemos igual a pesar del viento. Me dan mucha seguridad sus palabras y me siento más tranquila. Seguimos subiendo, el cansancio al tener que escalar se hace notar y el viento que no deja de empujarnos pone las cosas un tanto pesadas.
Continúo primera porque soy más liviana. Si resbalo me pueden sostener sin dificultad. La roca es de mala calidad y se desprende con facilidad. Siento que estamos casi flotando suspendidos por el viento, entre las rocas y el éter maravillosamente límpido. Como siempre recuerdo a mis muertos queridos ya livianos y desprendidos de sus molestos y pesados cuerpos. Hay que ir pisando las rocas más grandes y me aferro a ellas como gato afligido.
Por fin, después de una hora llegamos al final del roquerío y vemos la cuerda que dejó instalada y asegurada Erik Galvez. Subo primero que mis compañeros, el viento nos empuja violentamente. Cristián me sostiene y me pide que por favor evaluemos nuevamente si continuamos o no. Jorge opina que intentemos con cautela escalar por la derecha. Yo sólo sé que lo lograremos, aunque me asusté mucho cuando el viento me volteó a pesar de ir al ras de la roca y sujeta a la cuerda. Somos simples hojas de papel y estamos a escasos centímetros de llegar a la cumbre.
Por fin se termina la cuerda y estoy en la parte más alta de nuestro hermoso país, se ve el valle de Catamarca hacia Argentina, miles de montañas nevadas, otras de colores, lagunas, nubes resplandecientes e inmaculadamente blancas, el cielo de un celeste prístino. Qué maravilla de espectáculo, estoy embelesada contemplando, me hubiera gustado transformarme en mosca por algunos instantes con miles de ojos para contemplar mejor. Logro sacar una sola y mísera foto del paisaje y otra a Cristián, el viento casi me quita la cámara y mejor no insistimos más, apenas nos sostenemos en esta tremenda ventolera. No alcanzamos a firmar el libro ni a dejar nada de ofrenda como deseábamos, pero dejamos igual nuestros mejores pensamientos y deseos para todos los que en algún momento quieran acercarse un poco al cielo. Somos los últimos y siento que los más felices y satisfechos. Bajamos juntos y lentamente. Nos detenemos a protegernos del viento y descansar un momento. Cristián está muy emocionado, es su primera cumbre, Jorge Rojas también, porque piensa que puede ser la última.
Reanudamos el descenso. Jorge Rojas, del regimiento Copiapó, ha subido en siete oportunidades y hasta la cumbre el Ojos del Salado. Llegamos por fin muy cansados al refugio Tejos, son las 17.00 horas PM. Nos recibe, cámara en mano, el Mayor Mario Quinteros con cariñosas felicitaciones; más atrás nos saludan Erik, Gastón, Sebastián, Claudio y el resto que aún permanecía en el lugar. Carlos nos controla, tomamos mucha agua, un poco de comida y guardamos todo para seguir descendiendo hacia el refugio Atacama. Carlos me aplica oxígeno, por lo que deduzco que mi aspecto no debe ser nada de glamoroso. Entre risa y oxígeno descanso cómodamente.
Erik y Sebastían se quedan en Tejos para limpiar y ordenar el lugar. A pocos kilómetros de bajar está un camión del ejército esperando para ayudarnos a llegar al refugio Atacama. Fue muy bueno, sobre todo para Pedro que no ha logrado recuperarse y lo tienen que ayudar a caminar y sostenerse. Por fin en el refugio Atacama nos tiramos literalmente en nuestras carpas y dormimos como marmotas hasta el día siguiente.
SABADO 21:
Amanece y estamos ya desayunando, es el solsticio de verano en nuestro hemisferio, observo a mis compañeros y parecemos seres remontados al pasado. Al igual que en aquellos años continuamos siendo seres itinerantes. Me imagino que así sería en esos tiempos de soledad, austeridad, en medio de este paisaje tan agreste y maravilloso a la vez. La sencillez de nuestra condición humana expresada con una alegría sana y desinteresada. Nos reímos de nada y la sonrisa no se nos quita ni con un kilo de limones. Que ambiente más grato a pesar del cansancio, el hambre, sueño, tierra, arena y sed. Muchos están ansiosos de regresar rápidamente a la ciudad, por mi parte prefiero un descenso lento. Me parece tan grandioso habernos elevado tan alto que si desciendo rápido perderé esa agradable ilusión y sensación de grandiosidad.
Comenzamos a desarmar y limpiar el campamento y somos trasladados al refugio Murray, ahí está el resto de los integrantes de esta masiva. Los aporreados por la altura ya están recuperados y también muy contentos. Tomamos fotografías y emprendemos el regreso por el camino internacional sin pasar esta vez por la hermosa laguna Santa Rosa. Este camino está en muy buenas condiciones. Llegamos hasta el complejo fronterizo San Francisco y debemos presentar nuestra documentación, se supone que entramos a territorio chileno. Todo está muy limpio y ordenado y nos atienden muy bien. Nos explican que este paso es un corredor internacional que une Tinogasta y Copiapó. Posee una geografía física de suaves pendientes, sin cerros infranqueables ni barreras de nieve en invierno. Esto lo vuelve óptimo para el transporte de carga y turístico además tiene el trayecto argentino pavimentado, 130 km. y un ancho de 13.30 mts.
Continuamos bordeando el Salar de Maricunga de 8.300 hectáreas a una altitud de 4.000 msnm. es el salar más austral de Chile rodeado de cumbres nevadas. Fue por aquí donde encontraron la imagen tallada de la virgen de la Candelaria hace muchos años atrás. Bajamos hacia Copiapó por varias cuestas, Paipote, Potrerillos, Codeco. En esas vueltas encontramos unos guanacos que nos miran con extrañeza haciéndonos sentir totalmente fuera de tiesto. Son las 17.00 horas cuando llegamos a Copiapó y otra vez.... feroz cóctel, autoridades, fotos, entrevistas varias, regalos, flores, discursos, agradecimientos y en fín cualquier algarabía. Cuando dejamos la fama de lado nos fuimos a descansar, otros salieron a festejar.
DOMINGO 22:
Fin de las actividades con un nutritivo y proteico asado en el Regimiento 23 de Copiapó. Pienso en el estratégico y simbólico lugar elegido (al menos así me pareció); su historia no nos es indiferente y reflexionamos en cuanto a la dimensión del tiempo en que estamos inmersos, tiempo de recuerdos y de nuevos horizontes para algunos de los participantes.
Creo que al formar parte de esta Masiva Expedición logramos algo mucho más importante y profundo que llegar a la cumbre de una majestuosa montaña: conquistamos nuestra comunión con la naturaleza, vencimos penas, grandes diferencias, rencores y cansancios.
Sobre este soberbio paisaje natural, dejamos parte de nuestro esfuerzo, mucha alegría, solidaridad y toneladas de reconciliación y generosidad. Con la entrega de diplomas de participación, relato de anécdotas, sinceras palabras de agradecimiento y muchos brindis llegamos al final de este apasionante proyecto, sanos, satisfechos y sobre todo felices en alegría, armonía y paz.
Santiago, diciembre 2002.
Salomé.
Participaron :
1. Claudio Loader G., Director Regional de Turismo, Sernatur, Atacama.-
2. Johaziel Joamett P., Director Regional de OREMI, Copiapó.
3. Ricardo Lobos P., OREMI, comunicaciones.
4. Sebastián Martínez I., Guía de Montaña, Copiapó.
5. Jahir Calderón T., Copiapó.
6. Cristián, camarografo, Copiapó.
7. Hugo Oyarce T., Mecánico y conductor, Ejército.
8. Carlos Aravena G., Enfermero, Ejército.
9. Cristián Carrillo C., Capitán, Ejército.
10. Jorge Rojas H., Instructor de montaña, Ejército.
11. Raúl Consuegra O., Ejército.
12. Raúl Ahumada A., Ejército.
13. Mario Quinteros G., Mayor, Ejército
14. Claudio Silva M., Instructor de montaña, Ejército.
15. Luis Zárate, Instructor de Montaña, Ejército.
16. Juan Pablo Le-Bert B., Ejército.
17. Francisco Alfaro G., Ejército.
18. Juan Concha, Caldera.
19. Carlos Ruiz, Profesor de Educación Física, Santiago.
20. Roberto Herrera, Santiago.
21. Yerko Delgado, estudiante, Santiago.
22. Seth Adams, estudiante, Alaska.
23. Otmar Banziger, estudiante, Suiza.
24. Alejandro Caviedes, estudiante, Calera.
25. Bruno Saxer, estudiante, Suiza.
26. Yahir Calderón, estudiante, Copiapó.
27. Erik Gálvez, Guía de montaña, Copiapó.
28. José Luis Alarcón, guía de montaña, Copiapó.
29. Salomé González, Santiago.
* Carabineros de Chile, Atacama.
* Dirección Regional de Oremi
* Dirección Regional de ChileDeportes
* Dirección Regional de CONAF
* Servicio de Salud Atacama
* Defensa Civil Atacama
Organización:
* Servicio Nacional de Turismo de Atacama
* Regimiento de Infantería Nº 23 Copiapó
* Aventurismo Expediciones
Patrocinio: Gobierno Regional de Atacama.
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